TV Americana: Cambíamos falta de empatía por una sonrisa

Los últimos estrenos en las salas y lo que destaca en la TV.

por Martin Dee Wan » 18 Feb 2015, 18:43

Si bien no es algo para nada gracioso tratar con sociópatas (y ni les digo tenerlos en la familia), la TV cada vez más usa personajes con trastornos diversos para sacarnos una carcajada.
Les dejo 2 artículos que abordan el tema.

La sociopatía como clave para el éxito
MacGuffilms / marzo 5, 2014

¿Se han fijado ustedes en la cantidad de sociópatas que abundan en la pequeña pantalla? Analizaremos algunos casos que seguro todos conocen (y si no deberían conocer) de cómo este tipo de personajes logran cautivarnos con esos desórdenes mentales.

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The Big Bang Theory, la serie creada por Chuck Lorre (Dos hombres y medio) allá por el 2007, sí, parece a la vuelta de la esquina pero son ya siete añitos, hizo que los frikis fueran vistos de otra manera. Vale, en verdad no, los frikis siguen siendo frikis, pero a estos les cogimos un cariño especial.

Teníamos dos físicos, un ingeniero y un astrofísico que eran lo más friki que nos hayan tirado a la cara en mucho tiempo. Fans absolutos de cualquier cómic, película, serie que sea reconocida mundialmente como producto ‘freak’: desde los superhéroes de Marvel o DC, hasta ‘Star Wars’, pasando por ‘Star Trek’, ‘Héroes’, ‘Firefly’ o ‘Doctor Who’, entre muchos otros. Y si genera merchandising, mejor que mejor.

De entre todos, la clara estrella ha sido el personaje de Sheldon Cooper, interpretado a las mil maravillas por Jim Parsons (y si alguien lo quiere rebatir, pues que se lo diga a los tres Emmy y al Globo de Oro que tiene en su casa). El personaje de Parsons es un tipo que, pese a que evoluciona con el paso del tiempo, en su esencia es una persona antisocial, con un cierto desdén por las normas sociales y morales. Con su evolución pierde algunos de estos rasgos, pero es imposible que desaparezcan, son su esencia.

Algunos cuestionarán su antisocialidad diciendo que tiene un grupo de amigos, es cierto. Pero unos amigos por los que no muestra afecto alguno, quizás algo de aprecio, pero no lo que la mayoría de humanos entendemos por afecto a colegas.

Su trastorno mental, social o como quieran ustedes llamarlo, es el rasgo que identifica a este personaje, su forma de ser, de actuar, están marcadas por este comportamiento sociópata; sería imposible, al menos para mí, mostrarlo con un solo ejemplo porque después de tantas temporadas es imposible elegir uno. Pero sólo con haber visto un solo capítulo se comprende: este tío no está bien, le falta un regón, sus padres no le querían, tremendamente inteligente, eso sí, pero es genial.

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Sherlock Holmes, esa serie británica nacida de la BBC de tres capítulos por temporada a razón de hora y media por capítulo y que siempre nos deja el cuerpo con ganas de más.

¿Qué decir de ella? Todo está más que dicho sobre esta serie. Esa adaptación, un tanto libre, de la obra de Conan Doyle. Bueno, muy libre, porque está en el siglo XXI, con ordenadores, móviles, Internet y todas esas cosas.

Ya como ocurría anteriormente, un personaje nos cautiva. El Sherlock de Benedict Camberbutch. No hace falta que lo diga, pero no está de más recordar que este personaje le ha catapultado a la fama y todo lo que toca parece bendecido por algún tipo de fuerza superior (sin contar el truño de biografía de Julian Assange que ni recuerdo como se llamaba ni pienso pararme a buscarlo en Google).

Otra vez nos ocurre lo mismo, estamos ante un tipo antisocial, un tanto engreído y ególatra. Un tipo impulsivo y manipulador, también de asombrosa inteligencia, actúa siempre bajo la fría lógica, su deducción es casi tan perfecta como un ordenador.

Me van a permitir que les haga un SPOILER, si no han visto el último episodio de la tercera temporada les ruego que boten directamente al siguiente párrafo por su propio bien. Esa escena, con un Sherlock acorralado entre la espada y la pared ante el “villano” de turno al que decide matar volándole los sesos al grito de “No soy un héroe, soy un sociópata altamente funcional”. Porque él es así, se la sudan las normas, la lógica indicaba que era la mejor elección para todos y así lo hacía.

Hola otra vez a los que oshabéis botado el spoiler. A lo que iba, también nos ha cautivado este personaje, ha hecho que los espectadores esperemos con ansia cuál va a ser su nuevo caso, cómo va a reaccionar, cómo va a solucionarlo. Y, seguramente, si no fuera un sociópata, nos importaría un comino (con todo el respeto al Watson de Martin Freeman, que también me parece un gran personaje interpretado a las mil maravillas).

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True Detective, la última serie a la que me he enganchado, desde Peaky Blinders, tras recibir varias recomendaciones de diversos amigos.

De la serie os puedo decir poco, sólo llevo dos capítulos vistos, así que me es imposible analizar la serie. Más que anda porque nunca me ha gustado entrar en valoraciones de una serie sin haberla visto acabar, una serie es un conjunto de capítulos y por eso mismo hay que ver cómo quedan en conjunto. Sí os puedo decir que es una de esas series que avanzan lentamente, pero de forma muy segura. No es una serie de detectives en la que cada capítulo se descubre a un asesino en serie, dos terroristas que planean atentar contra la libertad americana y encuentran a Wally en el estadio Vicente Calderón. Sus dos actores protagonistas, Matthew McConaughey (invito a una birra a aquel que lo escriba correctamente sin mirar en Internet) y Woody Harrelson son los productores ejecutivos, así que han soltado la pasta para lucirse, cosa que hacen estupendamente. Ah, es de HBO, igual me podría haber ahorrado esta parrafada diciendo únicamente esto.

De estos dos personajes, uno es el típico detective americano, casado en un matrimonio más o menos feliz, con dos hijas al que le han asignado el típico compañero que nadie quiere, “Rust” Cohle.

Con estos dos episodios (y en verdad con menos tiempo es suficiente) uno se da cuenta de que Cohle es el típico sociópata. Os sonará ya repetido, pero es que esto es así: se nota a la legua que es un tipo inteligente, seguro de sí mismo, con algunos posibles brotes de violencia, que no se lleva bien con la gente, aunque en parte por un gran trauma que le lleva a ser un tanto autodestructivo, etc, etc, etc. Con todo, es un personaje que te cautiva a la mínima frase, a la mínima expresión, a la mínima pose, parte de la culpa la tiene McConaughey, el tío está de dulce, va a gran actuación por producto en el que participa.

Estos son tres ejemplos, podría haber más. Pero son tres ejemplos que, personalmente, me han cautivado y todos por el mismo motivo: ser unos sociópatas. Quizás me convierta en un sociópata, pero visto lo visto, no estaría mal.


Los problemas de empatía de los personajes de nuestras series favoritas
Por Ana Leñador Jiménez / 1 de marzo de 2014

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A lo largo de los últimos años hemos podido ver el incombustible afán de los creadores y productores de series por incluir personajes en sus tramas con algún tipo de trastorno mental. Así, los outsiders, los excéntricos y raritos, han aumentado su popularidad en el siglo XXI gracias a la ficción y a personajes catódicos tan míticos como House, Carrie Mathison en Homeland o Sheldon Cooper en The Big Bang Theory. Obviamente los personajes con este tipo de problemas psicológicos son particularmente atractivos a la hora de desarrollar historias, pero lo que era una tendencia se está convirtiendo en algo quizás demasiado generalizado en las series de hoy, sobre todo en el caso del síndrome de Asperger, el más trillado de todos. Si bien es el más mediático de los tipos de trastorno general del desarrollo o del espectro autista, no es el único, pero al estar ligado a una extrema brillantez o inteligencia, representa un filón para todo tipo de ficciones, ya sea para la televisión o el cine.

Además, en el caso del Asperger, a diferencia de otros tipos de autismo, los individuos no manifiestan problemas en el desarrollo del lenguaje durante la infancia, incluso de adultos usan un lenguaje formalmente complicado o en muchos casos pedante, como el que acostumbra a exhibir Sheldon. El de nuestro querido físico teórico puede ser el caso en el que se muestre de forma más completa y realista este síndrome autista, que comparte con otros como Sonya Cross en The Bridge (interpretado por Diane Kruger), Temperance Brennan (Emily Deschanel) en Bones, Abed Nadir (Danny Pudi) en Community o el adolescente Max Braverman (Max Burkholder) en Parenthood. Las principales características del Asperger, para los neófitos, son un inusual egocentrismo, falta de empatía y sensibilidad hacia los demás, relaciones sociales limitadas o torpes, falta de comunicación no verbal, lenguaje pomposo, poco conocimiento de convenciones o normas sociales, escaso interés por las respuestas de los otros, comportamientos repetitivos o ritualizados e intereses muy específicos y concretos (en el caso de Sheldon, los trenes y las banderas).

Si bien el prota de The Big Bang Theory nos muestra retazos de todos estos rasgos a lo largo de las siete temporadas, en algunos personajes como el de Sonya Cross podemos observar sólo algunos de ellos, como los problemas de interacción social o falta de empatía, su poco conocimiento de lo que está bien o mal visto socialmente… Entre las cosas que ambos comparten está también la incapacidad para mentir o guardar secretos, lo cual les lleva a las situaciones más inverosímiles o a enfrentamientos con sus amigos o compañeros. En TBBT hemos visto muchas veces como Sheldon encendía la mecha de los problemas sentimentales entre Leonard y Penny al ejercer como involuntario confidente y luego verse incapaz de guardar esa información. En el caso de Sonya, muy cómica fue la escena de The Bridge en la que le devolvía su cartera a Marco delante de su esposa, después de que se le extraviara en la casa de una testigo tras un revolcón. Otro hubiera sido consciente del carácter delator de ese acto, pero la pobre Sonya no.

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En el plano sentimental, los personajes con Asperger de las series más reconocidas no suelen estar muy interesados en las relaciones sentimentales, más allá de los escarceos espontáneos que sirven para satisfacer necesidades puntuales, como le sucede a Sonya Cross o a la forense Temperance Brennan en los primeros capítulos de Bones. Eso sí, si Huesos finalmente se echó en los brazos de su compañero Booth e incluso se casó con él, podemos continuar con nuestras esperanzas de un futuro enlace entre Sheldon y Amy. Por lo menos en los últimos episodios de TBBT ya hemos asistido a algunos avances en su relación, como un tocamiento de c@&@$a en situación de ebriedad o un gran beso de San Valentín. Habrá que ver…

El problema a la hora de retratar este tipo de trastornos mentales en la pequeña pantalla es que los guionistas o productores a menudo caen en concepciones erróneas, lo que confunde a la población a la hora de reconocer este tipo de rasgos en otros. Sucede por ejemplo en el caso de Sherlock, concretamente el retratado por Benedict Cumberbatch en la serie de la BBC, donde el autismo y la sociopatía se confunden y malinterpretan continuamente. Pese a que Sherlock parece atesorar rasgos propios del síndrome Asperger (extrema inteligencia, alta capacidad de concentración, lenguaje pomposo, desinterés por las relaciones interpersonales…), él mismo se refiere a sí como sociópata, cuando en realidad, desde el punto de vista psiquiátrico no lo es. Así, la televisión nos hace a veces creer que todo aquél que manifiesta problemas para interaccionar con los demás, o que muestra poca empatía hacia los otros es un antisocial o un sociópata. La realidad es que el trastorno antisocial de personalidad o sociopatía deriva en que las personas no conceden importancia a las normas sociales, como las leyes o los derechos individuales, hasta el punto de que esto les puede llevar a cometer delitos graves cuando, movidos por impulsos, actúan para conseguir aquello que desean. Es verdad que Sherlock muchas veces se comporta de forma fría o metódica, sin importar a quien puede herir o manipular para demostrar algo o desenmascarar a algún villano, pero no llega a violar las leyes ni atenta contra los derechos de otros. Él sabe vivir en sociedad, conoce las leyes y las respeta, sabe adaptarse a las normas, sólo que su falta de empatía no le hace calibrar a veces a quién puede herir en el proceso para conseguir que el bien triunfe sobre el mal.

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La cuestión de la falta de empatía ha podido llevar a esta confusión entre el autismo y la sociopatía pero es cierto que las diferencias son tan grandes que bien merecería un mejor tratamiento en la ficción de hoy en día. Ese ponerse o no en el lugar del otro es una cuestión tan abordada por nuestras series den cabecera que también existen ejemplos contrarios a los anteriormente citados, como en Hannibal. En la adaptación a la pequeña pantalla de la película de culto de Anthony Hopkins el personaje de Hugh Dancy, Will Graham, tiene problemas precisamente por ser hiperempático y ponerse fácilmente en el lugar de los psicópatas al asistir al escenario de un crimen. Un exceso de sensibilidad que parece llevarle a veces hacia el camino de la demencia y la marginación social. Para terminar, una curiosidad: no es la primera vez que este actor se enfrenta a un personaje con problemas de empatía, ya que en 2009 interpretó brillantemente a un chico con Asperger en la película Adam.

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FUENTES:
https://macguffilms.wordpress.com/2014/ ... -el-exito/
http://www.tvspoileralert.com/2014/03/a ... ision.html
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por elAle. » 18 Feb 2015, 20:55

Excelente nota.
Solo cambiaría a Sonya Cross por Saga Norén.
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por Martin Dee Wan » 18 Feb 2015, 21:07

Lo curioso es que Howard Wolowitz, de The Big Bang Theory, para mí es también un sociópata, tal vez de otra clase, aunque se lo "castiga" siempre en la serie con el tema de la madre judía y todo ese rollo de que todavía no terminó de cortar el cordón umbilical y que su esposa es igualita a la madre, aunque sabemos que no es verdad.

En definitiva, el tipo es como Sheldon aunque eso sí, a él si le funcionan las hormonas y lamentablemente es "solo" un ingeniero. ;-)


Leí en otro artículo parecido, ya que destaqué estos 2 pero había montones que Dr. House también era sociópata, pero yo difiero un poco, ya que medio que en las últimas temporadas estaba hecho un psicópata chocando casas con autos y haciendo operaciones quirúgicas sobre él mismo. Sin duda alguno, el tipo era un psicópata, de los cuales hay muchas clases y categorias, como he leído en este brillante artículo médico: LAS MÁSCARAS DEL PSICÓPATA.
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por elAle. » 18 Feb 2015, 22:44

Volví a repasar The Reichenbach Fall.
El aplauso de pie se lo lleva Moriarty.
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